El ajedrez como aprendizaje escolar

Entre las diversas actividades que podemos incluir en el ámbito educativo, el ajedrez cuenta con varios de los objetivos formales que se plantea la educación del niño y del adolescente. No es solo un pasatiempo, sino mucho más que eso. El Ajedrez en las escuelas, organizado como método formativo de las y los alumnos, constituye un arma intelectual de grandísimas condiciones y posibilidades para contribuir a mejorar la calidad educativa y las habilidades mentales de cada joven.
El ajedrez como aprendizaje escolar

Desde el punto de vista del aprendizaje, el ajedrez es el deporte de la mente, que revoluciona el pensamiento perezoso o adormecido. Es un camino que se abre a la resolución de conflictos concretos. Quien domina el ajedrez, domina las formas del pensamiento abstracto, real, práctico y expedito.

Una larga y vasta experiencia en otros países y regiones del mundo (la Ex Unión Soviética, Cuba, Europa) han demostrado a través de los años que aquellos jóvenes que aprenden el ajedrez aplican formas prácticas mucho más efectivas en su realidad cotidiana. Esto es así porque el ajedrez contribuye al enriquecimiento del pensamiento lógico, a comparar situaciones concretas y posibles resultados, de observar caminos alternativos para la resolución de conflictos, a sopesar los pros y contras frente al dilema. Y ni hablar de la memoria que encuentra, en estas habilidades mentales, un campo de entrenamiento excepcional.

Muchas son las opiniones favorables que dejaron grandes maestros del ajedrez; algunas memorables son:

- Cuando veas una buena jugada, trata de encontrar otra mejor (Lasker).
- Quien no asume un riesgo nunca ganará una partida (Keres).
- Primero debe hacerse la jugada forzada y luego entregarse a la meditación (Benjamín M. Blumenfeld, Maestro ruso).
- La acumulación de pequeñas ventajas lleva a una supremacía considerable (Wilhelm Steinitz, ex campeón del mundo).
- Nunca se ha ganado una partida abandonándola (GM S. Tartakower).
- Uno no tiene que jugar muy bien, es suficiente jugar mejor que el oponente (Dr. S.Tarrasch).
- Para competir en Ajedrez es preciso, ante todo, conocer la naturaleza humana y comprender la Psicología del contrario (A. Alekhine, ex campeón del mundo).
- La genialidad consiste en saber transgredir las reglas en el momento adecuado (R. Teichmann, Clásico del Ajedrez).
- Veo en la lucha ajedrecística un modelo pasmosamente exacto de la vida humana, con su trajín diario, sus crisis y sus incesantes altibajos (G. Kasparov).
- El Ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de Arte y mucho de Ciencia. Es además, un medio de acercamiento social e intelectual (J. R. Capablanca, ex campeón del mundo).

Estas definiciones de Grandes Maestros son algunas (entre tantas) que describen cabalmente el valor y la importancia del ajedrez en la formación intelectual de las y los niños y adolescentes.

Durante mucho tiempo, sobre todo en la década del noventa, tuvimos la oportunidad de acercar el ajedrez a través de la actividad extracurricular para la educación primaria y secundaria. Demás está decir que los resultados superaron largamente los objetivos y los pronósticos previos. Como herramienta de trabajo intelectual, hoy, es altamente loable su aplicación efectiva, pues permite, además, una interacción no sólo real, sino también virtual a través de diversas páginas digitales que permiten ocupar el tiempo en un entrenamiento mental altamente constructivo.

El ajedrez, el juego mental más idóneo para despertar el pensamiento y comprender sus infinitas posibilidades para ejecutarlo, el modo práctico para vencer la resistencia de un problema que pasa de un simple tablero ajedrecístico al tablero de la vida.

ZONA SAN MIGUEL Nº 61